Supermercado
Llevelín
Punto de venta para cajas, autocobro e islas de atención
Un supermercado no cobra en un solo lugar ni de una sola forma. Construimos un punto de venta que funciona igual en la caja, en el autocobro y en los mostradores donde se despacha y se pesa.
- Punto de venta
- Autocobro
- Islas de atención
- Venta por peso
- Retail
El negocio y el reto
Llevelín es un supermercado nuevo en México. Vende en piso como cualquier supermercado y además tiene su propia app de delivery. USERS desarrolló su sistema de punto de venta.
Un supermercado no tiene un punto de cobro: tiene varios, y cada uno funciona distinto. La caja necesita velocidad con un cajero experto. El autocobro lo opera un cliente que nunca vio el sistema y no puede equivocarse. Y en las islas —salchichonería, frutas y verduras— se despacha a granel, se pesa y se etiqueta antes de cobrar. Un mismo producto no se vende igual en los tres lugares.
Qué construimos
- Cajas
- El flujo principal de cobro, pensado para volumen: que el cajero pueda trabajar rápido durante toda la jornada sin pelearse con la interfaz.
- Autocobro
- El mismo sistema en modo autoservicio, operado directamente por el cliente. Cambia lo que se muestra, lo que se permite y cómo se resuelve un error.
- Islas de atención
- Funciones adicionales para los mostradores donde se atiende y se despacha —salchichonería, frutas y verduras— con venta por peso, no por pieza escaneada.
Qué demuestra este caso
- Un mismo sistema puede tener modos distintos según quién lo usa y dónde: cajero, cliente o personal de mostrador.
- Construimos software para operación física de alto volumen, no solo interfaces de oficina.
- El desarrollo se organiza alrededor de cómo vende el negocio, incluso cuando vende de varias formas a la vez.
Soluciones que respalda este caso